Las 8 claves para cuidar tus tiroides

Qúe es la glándula tiroidea?

La glándula tiroidea es una pequeña glándula que mide alrededor de 5 cm de diámetro, tiene forma de mariposa y se encuentra en el cuello, abarcando casi toda la zona de la garganta. Su principal función es secretar dos hormonas: la tiroxina (T4) y la triyodotironina (T3), que intervienen en prácticamente todas las funciones orgánicas:

- Controlan la frecuencia cardíaca
- Controlan las concentraciones de colesterol
- Intervienen en la síntesis del glucógeno y en la utilización de glucosa
- Mantienen el metabolismo energético y la digestión
- Influyen en el peso corporal y el nivel energético
- Mantienen la memoria
- Actúan en la síntesis y degradación de las grasas
- Intervienen en la fertilidad
- Imprescindibles para el desarrollo del sistema nervioso, central y periférico

Si ganamos o perdemos peso sin saber el motivo, nos cuesta concentrarnos y lidiamos con problemas de ansiedad o excesiva tristeza a diario, es probable que tengamos algún problema relacionado con la tiroides.

Nuestro estilo de vida y mala alimentación son una combinación letal para nuestra glándula tiroidea. Sin embargo, hay mucho que podemos modificar en nuestro día a día para cuidar y facilitar el buen funcionamiento de ésta glándula que tanto hace por nosotros. 


Incluí nutrientes esenciales

Las deficiencias nutricionales juegan un papel fundamental en la salud de la tiroides ya que ciertas vitaminas y minerales son esenciales para que funcione correctamente. 
Por lo tanto asegurate de estar incluyendo una buena cantidad de estos alimentos en tu dieta:

1

VITAMINA D

Huevos, pescados azules (salmón, sardinas, caballa, arenque, lenguado), champignones, aceite de pescado y una buena cuota de sol.

2

HIERRO

Lentejas, pasas de uvas, ostras, huevos, carnes, cereales fortificados, semillas de sésamo, almendras, algas marinas, quinoa.

3

SELENIO

Champignones y hongos shiitake, semillas de girasol, chia, lino y calabaza, ajo, levadura de cerveza, nueces de Brasil, arroz integral.

4

ZINC

Chocolate negro, ostras, almendras, castañas de caju, semillas de calabaza y sésamo, algas marinas, huevos, sardinas, jenjibre, semillas de girasol, nueces y almendras.

5

COBRE

Verduras de hoja verde oscura, levadura de cerveza, chocolate negro, semillas de girasol, granos (porotos, garbanzos), ostras.

6

YODO 

(en cantidad moderada, principalmente quienes tienen hipertiroidismo)
Todas las algas marinas (kelp, dulse, hijiki, nori, arame, wakame, kombu), huevos, esparragos, espinaca, sésamo, ajo.

7

MAGNESIO

Frutos secos, almendras, castañas de caju, pistachos, germen de trigo, palta, verduras de hoja verde, cereales integrales, legumbres.

Cómo deberias proteger tu intestino.

  • REDUCIR todo aquello que lo inflama como las comidas procesadas, los lácteos, los azúcares, el exceso de glúten, soja y proteínas animales.
  • INCLUIR probióticos y prebióticos  como el kéfir, kombucha, verduras fermentadas, pickles, etc.

Tené cuidado con el glúten

Hay gran cantidad de evidencia que muestra la conexión que existe entre los problemas de tiroides y la intolerancia al glúten. 
La proteína del glúten llamada gliadina tiene la capacidad de hacer que los intestinos aumenten de manera exagerada la permeabilidad, con lo cual algunos elementos indeseables terminan en nuestro caudal sanguíneo al dejar de ser filtrados de forma adecuada por el aumento de permeabilidad intestinal. 

Cuando estos elementos no deseados llegan allí, el cuerpo ataca estos invasores produciendo lo que se conoce como una reacción autoinmune en la cual el sistema inmunológico ataca sus propios órganos.

El gran problema es que la gliadina tiene una estructura molecular muy similar a la de la glándula del tiroides.  Ésto provoca que el sistema inmunitario de determinadas personas se confunda, y que cuando el cuerpo detecta gliadina en el torrente sanguíneo, éste también ataque a la glándula del tiroides.

Mi recomendación...

  • Reducí su consumo incluyendo otro tipo de cereales que no contengan glúten como la quinoa, el amaranto, mijo, arroz, fécula de maiz o maizena,  trigo sarraceno, etc.
  • Hacéte un análisis de celiaquía para chequear si deberías dejar el glúten por completo.

¿Soja? Sólo fermentada

La soja contiene una serie de componentes problemáticos que pueden causar estragos en su salud, tales como:

CONTIENE BOCIÓGENOS: 
Estas son substancias que bloquean la síntesis de hormona de la tiroides e interfieren con el metabolismo del yodo, de ese modo interfiere con la función de la tiroides.

CONTIENE ISOFLAVONAS: Estas son un tipo de fitoestrogenos, que son un compuesto de planta que se asemejan a los estrógenos humanos, por lo que algunos recomiendan el uso de soja terapéuticamente para tratar los síntomas de la menopausia.

El problema es que la mayoría de nosotros estamos expuestos a compuestos de estrógeno en exceso, por lo que realmente es importante limitar la exposición al mismo.

La soja fermentada es el único tipo de soja que cuenta con beneficios saludables, ya que el proceso de fermentación rompe los bociógenos, isoflavonas y otros elementos dañinos en la misma. El Natto, miso y tempeh son opciones que podés consumir.

Evitá los productos procesados y refinados.

Todos los productos envasados y refinados que consumimos poseen exceso de azúcar, grasas trans y aditivos que dañan nuestra glándula tiroidea además de nuestra salud en general, pudiendo desencadenar en distintas enfermedades autoinmunes.

La soja contiene una serie de componentes problemáticos que pueden causar estragos en su salud, tales como:

CONTIENE BOCIÓGENOS: 
Estas son substancias que bloquean la síntesis de hormona de la tiroides e interfieren con el metabolismo del yodo, de ese modo interfiere con la función de la tiroides.

CONTIENE ISOFLAVONAS: Estas son un tipo de fitoestrogenos, que son un compuesto de planta que se asemejan a los estrógenos humanos, por lo que algunos recomiendan el uso de soja terapéuticamente para tratar los síntomas de la menopausia.

El problema es que la mayoría de nosotros estamos expuestos a compuestos de estrógeno en exceso, por lo que realmente es importante limitar la exposición al mismo.

La soja fermentada es el único tipo de soja que cuenta con beneficios saludables, ya que el proceso de fermentación rompe los bociógenos, isoflavonas y otros elementos dañinos en la misma. El Natto, miso y tempeh son opciones que podés consumir.

Evitá los productos procesados y refinados.

Todos los productos envasados y refinados que consumimos poseen exceso de azúcar, grasas trans y aditivos que dañan nuestra glándula tiroidea además de nuestra salud en general, pudiendo desencadenar en distintas enfermedades autoinmunes.

Ejemplos de productos alimenticios que nos daña.

Sólo para darte algunos ejemplos:

  • Las gaseosas dietéticas contienen fluoruro que bloquea los receptores de la hormona tiroidea mientras que las gaseosas y bebidas saborizadas en general poseen un gran exceso de azúcar, que agota las vitaminas y los minerales y bloquea la construcción de una tiroides saludable.Las altas fluctuaciones de azúcar en la sangre ponen mucha tensión adicional en la tiroides lo que termina por enfermarla.
  • Los snacks, galletitas y productos de panadería contienen grasas trans o aceites vegetales hidrogenados. Estos aceites pueden bloquear la producción de las hormonas tiroideas, el transporte por la sangre y la utilización de las mismas por parte de las células.
  • Los embutidos y carnes procesadas poseen nitritos, nitratos y otra variedad de químicos añadidos, los enemigos número uno de la salud de la tiroides.

Lo ideal es reducir tu consumo de productos procesados incoporando la MAYOR CANTIDAD DE ALIMENTOS NATURALES que puedas.

Alejate de las dietas estrictas

El reducir calorías dramáticamente o privar al cuerpo de alimento por largos períodos de tiempo genera un gran estrés en tu cuerpo. La señal que recibe tu cerebro es que hay una escasez de alimento y es necesario sobrevivir.

Uno de los mecanismos de defensa del cuerpo ante ese estrés es segregar una hormona llamada T3 inversa que ralentiza tu metabolismo. Si esto sucede muy seguido, tarde o temprano se hará crónico, dando lugar a un posible hipotiroidismo.

Controlá el estrés y las emociones negativas

La glándula tiroidea es una de las más susceptibles a las emociones. La ansiedad, el estrés, una tragedia familiar o un gran cambio en tu vida puede desencadenar en un problema en tu tiroides.

No es fácil controlar esas emociones pero sí es posible aprender a lidiar con ellas de una manera más saludable, recurriendo a técnicas de respiración, y actividades como la meditación o el yoga que te ayudarán a liberar esas emociones y evitar el impacto negativo que tienen sobre nuestro organismo.

Por otro lado, la tiroides se encuentre en la garganta, desde donde nos comunicamos con el mundo. Todo lo que queda atravesado en ella y no se dice, enferma nuestra tiroides. Por eso también es importante dejar de "tragarse" esas emociones negativas y aprender a expresar con palabras lo que sentimos, lo que nos duele, lo que no nos gusta.

Amigate con el ejercicio

​Limpiar el organismo de toxinas es clave, por lo tanto el ejercicio y la actividad física es muy importante si queremos oxigenar nuestras células y ayudar a eliminar toxinas indeseadas. Además, el ejercicio físico estimula tu tiroides, manteniéndola activa y funcionando correctamente.

Por supuesto, hay muchos factores que pueden enfermar nuestra tiroides. Sin embargo, también hay mucho al alcance de nuestra mano que podemos hacer para reducir las posibilidades de que se enferme.


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