Ser delgado es sinónimo de estar sano?

El culto a la apariencia del cuerpo.

Hoy en día, estar flaco es un objetivo a alcanzar para muchas personas.

Lo usamos como cumplido cuando nos encontramos con amigos o familiares que hace mucho no vemos.


Que nos digan que estamos flacos nos levanta el ánimo y nos hace sentir bien.

La apariencia es importante para conseguir trabajo y muchas veces para conseguir pareja, y no es tanto un tema de vestirse bien sino de “verse bien”.

El “verse bien” en general va de la mano con “estar flaco”

Pero lo peor de todo es que asociamos el ESTAR FLACO con ESTAR SANO, principalmente porque muchas de las enfermedades actuales tienen una conexión muy fuerte con la obesidad.

Y aunque el tener sobrepeso en general implica tener que lidiar con problemas de salud, el estar flaco no significa estar exento de esa posibilidad.

El flaco por naturaleza

Seguramente más de una vez te cruzaste a una de esas personas que puede comer comida chatarra 3 veces a la semana, helado el finde, disfrutar de una cervecita o un vaso de vino mientras prepara la cena y no engordar un gramo.

Estas personas suelen tener un metabolismo rápido mientras que nosotros con sólo mirarlas, parece que engordamos por ellas.

Pero eso me lleva más tiempo!

El problema de esta aparente suerte de no engordar es que el daño va por dentro y es invisible a nuestros ojos.

El no controlar lo que se ingiere sólo porque se tiene la “dicha” de no engordar no es saludable.

No sólo para eludir enfermedades evitables, sino porque una mala alimentación trae muchísimas consecuencias:

  1. PROBLEMAS DE SUEÑO
  2. MAL HUMOR Y CANSANCIO
  3. FALTA DE ENERGIA Y VITALIDAD
  4. ENVEJECIMIENTO ACELERADO
  5. DEPRESIÓN
  6. MENOR CAPACIDAD DE TRABAJO Y CONCENTRACIÓN

El flaco malnutrido

Tenemos que dejar de asociar la comida con las calorías y empezar a asociarla con los nutrientes.

Todos los alimentos tienen calorías pero hay calorías de buena calidad y calorías vacías.

No es lo mismo ingerir 100 calorías provenientes de un alfajor que 100 calorías provenientes de una banana.

El alfajor suma calorías pero es pura azúcar y no aporta ningún nutriente. La banana en cambio suma calorías pero también suma vitaminas y minerales necesarias para nuestro organismo.

También tiene azúcar (fructosa) pero es el azúcar natural de la fruta y, en moderación, es un azúcar ideal para darle combustible a nuestro cerebro y nuestro cuerpo.

Pero hay una realidad: Los que podemos decidir somos nosotros.

Tenemos de dejar de ser consumidores pasivos y pacientes sumisos.
 
Es importante preguntar, informarse, leer, comparar y analizar los argumentos y la evidencia que tenemos, la oficial y la que muchas veces se trata de ocultar.

¿El flaco obeso?

La obesidad puede ser externa o interna y la grasa interna e invisible a nuestros ojos es tan peligrosa como la externa.

El problema de los flacos obesos es que el aumento de grasa corporal incrementa la aparición de enfermedades como la hipertensión, diabetes, hipercolesterolemia, hígado graso y otras alteraciones metabólicas asociadas a un mayor riesgo cardiovascular.

Muchas de estas enfermedades son silenciosas y hasta evitables con una buena alimentación y una vida activa.

Mi idea no es asustarte ni preocuparte, sino comenzar a ser consciente que verse sano por fuera no significa estar sano por dentro.

¿Qué deberíamos hacer para ser “flacos sanos”?

1

Entender que el peso de la balanza no refleja de qué estamos hechos

El cuerpo está hecho de diversos elementos como: agua, grasa, músculo, huesos, órganos y otros componentes.

Ésto quiere decir que dos personas pueden tener el mismo peso, pero tener una distribución de grasa y músculo distinta. Por lo tanto, la balanza puede ser una guía de nuestro peso pero no necesariamente de cómo se ve nuestro cuerpo.

40%
Grasa Corporal
20%
Grasa Corporal

El músculo ocupa menos volumen que la grasa. Si perdés grasa y ganás músculo, el peso quizás sea el mismo pero te compactarás porque perderás centímetros.

Es clave mantener un equilibrio entre la grasa y el músculo si se quiere tener un peso saludable y sentirse atractiva.

Enfocate más en ganar músculo y tener niveles de grasa corporal adecuados que en perder peso.

Para eso, una alimentación llena de nutrientes y ejercicios de fuerza son la combinación perfecta.

2

Sos lo que comés
SIN IMPORTAR TU PESO

La elección de cada alimento o bebida que consumís no sólo impacta en los niveles de grasa o músculo de tu cuerpo, sino también se ve reflejado
en tu piel, sistema inmune, en el buen funcionamiento de tus órganos, metabolismo y es parte esencial de la prevención de enfermedades

Si consumís alimentos pobres en nutrientes como productos altos en azúcar, grasas saturadas, ingredientes artificiales, etc; tu composición corporal y funciones metabólicas se van a ver afectados de manera negativa, poniendo en riesgo tu salud, aunque tu peso se mantenga igual o en rangos considerados como normales.

Modificá tu enfoque hacia los alimentos que consumis y no tanto

hacia el peso que te marca la balanza.

3

Comenzá a tomar mejores decisiones con respecto
a tus alimentos.

No necesitas ser una experta para identificar cuáles son aquellos alimentos
que deberíamos tratar de evitar y cuáles aquellos que son una opción saludable.

El simple hecho de REDUCIR esos alimentos poco saludables e INCORPORAR mejores opciones generará un gran cambio.

Recordá que el camino hacia una alimentación saludable no se hace de la noche a la mañana.

Permitite ese tiempo para aprender, probar y experimentar. A medida que vayas haciendo que la balanza se incline hacia alimentos más saludables, vas a notar muchísimos beneficios.

Los alimentos altamente nutritivos:

  1. HIDRATAN permitiendo que el cuerpo elimine toxinas y mejorando el aspecto de nuestra piel
  2. “ATRAPAN” la grasa como es el caso de la fibra que encapsula todo exceso de grasa en tu organismo y la elimina
  3. SATISFACEN tu hambre, ayudandote a picotear menos y perder peso naturalmente
  4. MEJORAN tu energía y actitud ya que te ayudan a sentirte menos pesada y cansada y mucho más energizada.


Si estás dispuesta a comenzar tu proceso de cambio hacia una alimentación más sana, te dejo una ayudita para aprender cómo crear hábitos alimenticios saludables. 


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